Zinc HealthAid (pastillas de Zinc) 💚

13,00

Zinc de HealthAid: Gluconato de Zinc puede ayudar con la prostata, sistema inmune, salud mental, senilidad, irregularidades hormonales y las mensturaciones irregulares. Zinc también puede bajar la anisedad de comer entre horas. Zinc ayuda a la piel con el acné y los eczemas.

Descripción

Gluconato de Zinc de HealthAid – Zinc Vegano HealthAid 💚

Zinc de HealthAid

Suplemento natural a base de Zinc

Zinc de Health Aid – un aporte de  zinc – es un mineral esencial que se encuentra en las células. Es fundamental para numerosos procesos del cuerpo. Zinc influye en la actividad de varias enzimas y está implicado en el crecimiento celular normal, la madurez sexual, ayuda al sistema inmune, la digestión y mantiene las articulaciones flexibles. Zinc de HealthAid, debido a su cuidada formulación, es fácilmente absorbido por el cuerpo.

El gluconato de Zinc de HealthAid puede ayudar en casos de:

Ingredientes de Zinc de HealthAid:

Cada comprimido de Zinc Health Aid aporta 70 mg de gluconato de zinc, que contiene 10mg de zinc elemental (100% de CDR, Ingesta diaria recomendada)

Presentación de Zinc de HealthAid:

Zinc 90 comprimidos (Gluconato de Zinc). Peso neto total: 22,5 g

Posologia de Zinc de HealthAid:

Uso de Zinc de HealthAid: Para niños a partir de 6 años un comprimido al día. Para mayores de 12 años o adultos uno o dos comprimidos al día. No superar la dosis máxima de este suplemento natural.

Precauciones al tomar Zinc de HealthAid:

No sobrepasar la dosis diaria recomendada. Consultar con el pediatra si se suministra a los niños. Los suplementos naturales no deben usarse como sustituto de una dieta variada y de un estilo de vida saludable. Mantener fuera del alcance de los niños. Guardar en un lugar seco y fresco. Este producto natural es apto para los niños. No contiene gluten. Apto para veganos.

Función biológica de Zinc

El zinc es un elemento químico esencial para los seres humanos y animales. El cuerpo humano contiene aproximadamente 40 mg de zinc por kg de peso corporal y muchas enzimas funcionan gracias al mismo. El zinc interviene en el metabolismo de proteínas y ácidos nucleicos, estimula la actividad de unos cien enzimas, colabora en el buen funcionamiento del sistema inmunitario, es necesario para la cicatrización de las heridas, interviene en las percepciones del gusto y el olfato y en la síntesis del ADN. El metal se encuentra en la insulina, las proteínas dedo de zinc (zinc finger) y diversas enzimas como la superóxido dismutasa.

Hay aproximadamente 3 gramos de zinc distribuidos en todo el cuerpo humano. La mayoría del zinc disponible se encuentra en el cerebro, los músculos, los huesos, el riñón y en el hígado, con las concentraciones más altas en la próstata y las partes del ojo. El semen es particularmente rico en zinc, siendo un factor clave en la correcta función de la glándula prostática y en el crecimiento de los órganos reproductivos.​

El zinc aumenta la testosterona en sangre indirectamente, funcionando como coenzima en el metabolismo de las hormonas masculinas por medio de su formación a través de la hormona luteinizante (LH).​ También previene que la testosterona se degrade en estrógeno por medio de la enzima aromatasa.

En el cerebro, el zinc se almacena en determinadas vesículas sinápticas mediante neuronas glutamatérgicas​ y así puede «modular la excitabilidad del cerebro». El zinc desempeña un papel clave en la plasticidad sináptica y por lo tanto es importante en la capacidad del aprendizaje.

Por otra parte, el zinc también ha sido llamado el «caballo oscuro del cerebro» (“the brain’s dark horse”) ya que también puede comportarse como una neurotoxina, lo que sugiere que la adecuada homeostasis del zinc desempeña un papel fundamental en el funcionamiento normal del cerebro y del sistema nervioso central.

Deficiencia de zinc

La deficiencia de zinc perjudica al normal funcionamiento del sistema inmunitario, también genera retardo en el crecimiento y puede producir pérdida del cabello, diarrea, impotencia, lesiones oculares y de piel, pérdida de apetito, pérdida de peso, tardanza en la cicatrización de las heridas y anomalías en el sentido del olfato y el gusto. Las causas que pueden provocar una deficiencia de zinc son la deficiente ingesta o la mala absorción del mineral. El alcoholismo que favorece su eliminación en la orina o dietas vegetarianas en las que la absorción de zinc es un 50% menor que de las carnes— o por su excesiva eliminación debido a desórdenes digestivos.

La carencia de zinc en los períodos de rápido crecimiento afecta negativamente el desarrollo cognitivo, cerebral y sexual.

Zinc tiene un papel de suma importancia en las funciones mediadas por neurotransmisores, actuando como modulador de la excitabilidad neuronal. En este sentido la deficiencia de zinc puede causar trastornos del humor y neurodegeneración, como depresión y Alzheimer.

Exceso de zinc

El exceso de zinc, denominado hipercincemia, se ha asociado con bajos niveles de cobre, alteraciones en la función del hierro, disminución de la función inmunológica y de los niveles del colesterol bueno HDL, vómitos, diarrea, daños a los riñones y depresión mental.

Zinc en la dieta

El zinc se encuentra en diversos alimentos, especialmente en aquellos ricos en proteínas, ya que el zinc queda retenido entre las mismas, como ostras, carnes rojas, carne de cerdo, cordero, aves de corral, algunos pescados y mariscos. Otras fuentes ricas en zinc son las habas, nueces, granos enteros y levadura. Las frutas y las verduras no son habitualmente buenas fuentes, porque el zinc en las proteínas vegetales no tiene tanta biodisponibilidad para el ser humano como el zinc de las proteínas animales.

Los cereales integrales, las legumbres y los frutos secos son ricos en fitatos, que son conocidos bloqueantes del zinc. La biodisponibilidad del zinc en el pan leudado es mayor que en los productos sin levadura, ya que el proceso de leudado activa la fitasa, que descompone el ácido fítico. El resultado es que mejora la biodisponibilidad del zinc.

La ingesta diaria recomendada de zinc ronda los 11-20 mg para hombres adultos, menor para bebés, niños, adolescentes y mujeres adultas (por su menor peso corporal) y algo mayor para mujeres embarazadas y durante el periodo de la lactancia. La absorción del zinc es muy variable (entre un 20 y un 30 %), y aumenta cuando el consumo es bajo o cuando aumentan las necesidades.

Aunque los vegetarianos tienen a menudo una ingesta menor que la de los omnívoros, parece que en general presentan un nivel adecuado de zinc, como se refleja en los niveles de zinc en sangre y en los estudios sobre el balance de zinc. Se ha visto que a lo largo del tiempo se produce una adaptación a la dieta vegetariana, dando como resultado una mejor utilización de este elemento. Los vegetarianos y no vegetarianos tienen un consumo de zinc similar mientras que las mujeres vegetarianas presentan un consumo significativamente más bajo. Incluso aunque estas últimas consuman menos zinc, sus niveles son similares a los niveles de las mujeres omnívoras. Las personas de la tercera edad, independientemente de su tipo de dieta, tienen un mayor riesgo de deficiencia de zinc.

Como el zinc, en general, se absorbe de manera menos efectiva a partir de una dieta vegetariana que de una dieta omnívora, es importante que los vegetarianos seleccionen alimentos ricos en zinc.

Más información sobre los suplementos naturales:

www.herbolarioUROS.es

https://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2017/01/30/el-zinc-y-el-sistema-inmune.aspx

 

 

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